Se realizó un debate en el aula a propósito del vídeo “La aventura de los superhérores”. Con intención de darle una mayor profundidad, se le asignó a varias personas de la clase un papel a la hora de de intervenir, al cual se tenían que ceñir para dar su opinión al respecto, simulando ser uno de los personajes de los que les tocó formar parte. Los roles que se representaron son los siguientes:
Representantes del cómic. Eran defensores de que el negocio manda por encima de todo lo demás. Si el público pedía historias para adultos, con violencia y contenidos tabú, ellos se encargarían de conseguir que lo tuvieran, enriqueciéndose con ello.
Políticos. Se muestran en contra de los representantes que intervinieron anteriormente, alegando que debería regularse la venta de cómics y procurar que se clasifiquen según su contenido. De esta manera se evitará que cómics de gran contenido adulto no caigan en manos de niños que puedan malinterpretarlos.
Dibujante y guionista. Responden diciendo que ellos deben ganarse la vida, y que suelen publicar historias que la gente quiere leer. Si el público es el que pide cómics con contenido violento, ellos intentarán acoplar sus guiones a lo que está de moda en ese momento y vaya a ser publicado y comprado.
Defensores del menor. Se muestran de acuerdo con los políticos, ya que un plan de clasificación de contenidos del cómic ayudaría mucho a regular el público que va a adquirirlos, sería un caso similar al de las películas y las edades recomendadas.
Los padres. Se muestran preocupados por los contenidos que sus hijos pueden llegar a leer por culpa de no estar bien regulada la clasificación de cómics por edades y temática. Apoyan una ley para que esto pueda tener lugar y vivir más despreocupados sobre este tema.
Los niños. Comentan que muchas veces el contenido prohibido es desafiante y no hace más que aumentar sus ganas de tener acceso a él. Además, aseguran que el contenido violento de estos cómics a los que hacemos referencia les resulta más atractivo que otros de temática más inocua. Añaden además que hoy en día no se les presenta trabas en las tiendas a la hora de adquirir este material, se les trata como a un cliente de edad normal para ello siempre que paguen.
Se puede comprobar que cada grupo habla del tema según sus intereses, quitándose culpa a sí mismos y dejando que sean los demás quienes se ocupen de regular el tema. Y de esta manera actúa en cierto modo gran parte de la sociedad actual, donde el lema “que lo haga otro” está cada vez más presente.
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